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    viernes, 9 de diciembre de 2016

    El puerto que aprovisionó la gran pirámide de Keops

    Tras varios años de excavaciones, un equipo de arqueólogos franco-egipcio descubrió en Wadi al Jarf, en la costa egipcia del Mar Rojo, a más de 200 kilómetros de El Cairo, los restos del puerto más antiguo de la humanidad. En concreto, la instalación se usaba hace 4.600 años, durante el reinado del célebre faraón Keops. De hecho, el puerto sirvió para aprovisionar la construcción de la Gran Pirámide de Keops. En el mismo sitio, los arqueólogos hallaron también un vasto archivo de papiros, también los más antiguos hasta la fecha, y que explican cómo se construyó el puerto y cuáles eran los materiales que allí se comercializaban.
     
    “Este hallazgo es importante porque los papiros nos dan una idea de cómo funcionaba el Estado bajo el reinado de Keops en el momento de la construcción de la Gran Pirámide”, explica a través de un correo electrónico Pierre Taller, profesor de la Universidad de la Sorbona y máximo responsable del equipo de arqueólogos, que resalta que a través del puerto de Wadi al Jarf se trasladaron a Egipto materiales como el cobre, necesarios para fabricar las herramientas que se usaron en la edificación de las pirámides. El reinado del faraón Keops se extendió entre los años 2580 y 2550 a.C.

    “Los papiros incluyen la contabilidad de las herramientas y los víveres que se distribuían a los hombres que trabajaban para el rey, indican su procedencia y las instituciones que los distribuían. También hay diarios de a bordo de los marinos... que varios meses antes de llegar al Mar Rojo tenían como misión aportar piedras calcáreas de las canteras de Tura para la pirámide del rey”, agrega el profesor. Desde mediados de los años cincuenta, se conocía la existencia de un sitio arqueológico en el lugar. No obstante, la crisis de Suez, interrumpió los trabajos, que no se reanudaron hasta 2011, y no fue hasta dos años después que el equipo de arqueólogos fue consciente la importancia de los restos hallados.



    Según el profesor Taller, el puerto de Wadi al Jarf estuvo en funcionamiento durante un periodo corto de tiempo, como también era limitado el comercio marítimo en aquella época. “Se trata de una instalación efectuada por el Estado para permitir a sus equipos viajar e ir directamente a las minas del Sinaí, al otro lado del golfo de Suez. Era algo puramente estatal, no había realmente intercambios”, apunta Taller. El puerto era una impresionante obra de ingeniería, construido con roca caliza, y contaba con varias construcciones a su alrededor, probablemente almacenes. Además de los archivos de papiros, los arqueólogos hallaron una veintena de anclas, y diversos objetos de cerámica.

    Los descubrimientos sobre las primeras dinastías del Antiguo Egipto se suceden a un ritmo vertiginoso. Esta misma semana, el ministerio de Antigüedades anunció el hallazgo de una aldea y una necrópolis de hace más de 5.000 años en Abydos, un sitio arqueológico situado en la sureña provincia de Sohag. De acuerdo con las autoridades egipcias, se trata de la residencia de altos funcionarios y arquitectos encargados de la construcción de las tumbas de los faraones de la Primera Dinastía.








    martes, 6 de diciembre de 2016

    Hallado un puñal posiblemente anterior al siglo IV antes de Cristo en A Lanzada

    El yacimiento arqueológico de A Lanzada (Sanxenxo) va desprendiendo cada día de excavación pistas nuevas que muchas veces, en lugar de confirmar el relato de la historia que van tratando de componer los arqueólogos, obliga a borrar, reinterpretar y reescribir. El último hallazgo inesperado es un puñal que los expertos creen que puede datar al menos del siglo IV antes de Cristo pero que podría ser mucho más antiguo (incluso del siglo VIII antes de esta era). Es una pieza espectacular, de 33 centímetros de largo, que el propio director de los trabajos, el arqueólogo de la Diputación de Pontevedra, Rafael Rodríguez, describe como "una reliquia; un objeto especial, impactante".

    Entre las hipótesis que se manejan, están la de que se trate de un arma común entre una Edad de Hierro muy temprana y la Edad de Bronce, y la de que sea una pieza mucho más exótica, vinculada a pueblos del Mediterráneo oriental. No sería extraño, en un yacimiento cuajado de cerámicas y objetos relacionados con otras culturas de aquel mar que están demostrando que en este tramo de la costa atlántica había actividad marítima y se llevaban a cabo intensos intercambios comerciales desde mucho antes de la llegada de los romanos. Los arqueólogos que trabajan desde 2010 en este yacimiento que ya trajo de cabeza a Filgueira Valverde (centrado, sobre todo, en la parte de la necrópolis) a mediados del siglo pasado han apodado el sitio como "El Corte Inglés", por la variedad y cantidad de vestigios hallados.



    Estos restos revelan que al menos tres y cuatro siglos antes de la romanización Galicia ya estaba presente en el mundo y se relacionaba con otras civilizaciones avanzadas. Junto a los objetos procedentes de diferentes culturas mediterráneas, hace seis años también se excavó uno de los recintos más importantes del conjunto: una fábrica de salsas y salazón datada entre los siglos III y II antes de Cristo. Este año, la campaña que costea la Diputación estaba prevista inicialmente hasta octubre, pero están siendo tantos los descubrimientos ("casi a diario" aparece algo, ha dicho hoy la presidenta del organismo, Carmela Silva) que al final se ha decidido seguir con la excavación hasta enero.

    Según se informó hoy, el puñal hallado en este yacimiento situado junto a la ermita de A Lanzada apareció ayer en un estrato de terreno correspondiente al siglo II antes de Cristo. Todavía hay que concretar su tipología, su composición. Se cree que estaba ahí, con otros elementos de época diferente, porque podría tratarse ya entonces de un objeto antiguo que tendría un uso ritual.
    Desde el verano, el Campo da Lanzada no ha cesado de dar sorpresas. Se han hallado diversos recintos, construcciones todavía sin interpretar, una villa romana que se considera muy temprana, un supuesto secadero de pescado y 15 esqueletos, 14 humanos y uno de perro. Once de ellos son de niñas y niños muy pequeños y han aparecido todos juntos, sepultados bajo la arena en la misma zona, formando un enterramiento infantil muy singular. Las dataciones de Carbono 14 llevadas a cabo en un laboratorio de Estados Unidos (Beta Analytics de Miami) revelaron que las esquirlas de hueso enviadas por el equipo para analizar pertenecían a los siglos I y II después de Cristo.



    En otra zona diferente a la ocupada por los bebés, fueron halladas tres osamentas adultas. Una, femenina, fue bautizada por los arqueólogos como Cornelia, porque era el nombre que sonaba "más romano" de todos los del santoral de aquel día en que apareció. El esqueleto, con signos de haber llevado una vida de duros trabajos y haber sufrido una dolorosa agonía, se correspondía con el de una mujer en la treintena. En la arena todavía podía apreciarse la impronta de la caja de madera en la que había sido enterrada, sin ajuar, y fueron hallados algunos clavos del féretro. Los otros dos esqueletos adultos estaban próximos a ella y sepultados de igual forma.

    En Miami, los primeros resultados sobre Cornelia contradijeron la teoría de que se tratase de una habitante del siglo I después de Cristo, como sí resultaron ser los niños. El Carbono 14 la situó en el siglo V. Pero el equipo de investigadores no se quedó conforme. La pieza no encaja en este escenario, y menos cuando se sabe que el enterramiento estaba situado en un nivel inferior a un concheiro del siglo II antes de Cristo. Sospechan que su dieta, basada en el pescado y el marisco, con exceso de colágeno, pudo alterar el resultado, o que en la manipulación la prueba pudo ser contaminada. Por eso, la semana pasada Rafael Rodríguez volvió a enviar al laboratorio americano nuevas muestras de Cornelia y de los otros adultos. Tiene la convicción de que, bastante antes de navidad, vendrán de vuelta unos resultados totalmente diferentes que sí ayudarán a componer el difícil puzzle de A Lanzada.







    lunes, 5 de diciembre de 2016

    Descubierta una ciudad egipcia de más de 5.000 años

    Un grupo de arqueólogos ha descubierto una ciudad y un cementerio en Egipto de hace más de 5.300 años, según ha informado este miércoles el Ministerio de Antigüedades del país. Las ruinas de este asentamiento se encuentran a unos 400 metros del templo de Seti, en la ciudad de Abydos, uno de los principales centros políticos del antiguo Egipto. 

    El grupo de arqueólogos egipcios ha hallado allí cabañas, restos de cerámicas y algunas herramientas de piedra. Han desenterrado, además, 15 sepulcros grandes. "Las tumbas descubiertas, en algunos casos, son más grandes que las de los reyes en Abydos que datan de la Primera Dinastía. Esto demuestra que las personas enterradas allí eran importantes, así como su alta posición social durante esta era temprana de la historia del antiguo Egipto", ha explicado el ministro de Antigüedades, Mahmoud Afifi. La ciudad estaba habitada probablemente por altos funcionarios y constructores de sepulcros, ha concluido.







    Pronto gigantes en la tierra

    Gigantes mito o realidad








    lunes, 28 de noviembre de 2016

    Encuentran en Portell, Castellón, restos de dos dinosaurios de hace 130 millones de años

    El subsuelo de la provincia de Castellón sigue arrojando joyas paleontológicas como las presentadas este jueves en la Diputación castellonense. Huesos de cadera, extremidades y vértebras de al menos dos dinosaurios integran el último hallazgo de relevancia. Esta vez en el pequeño municipio de Portell, y que destacan por ser los más antiguos de cuantos han sido localizados hasta la fecha en los diferentes yacimientos de la provincia -concentrados mayoritariamente en Els Ports-, y ya van 7.000. Esta es la cifra de restos fósiles de vertebrados mesozoicos que han salido a la luz en los últimos años en los 45 yacimientos explorados en esta comarca de interior al norte de la provincia de Castellón.
     Con 130 millones de años de antigüedad, los fósiles de Portell superan a los restos localizados en otros yacimientos de renombre, como los de las vecinas localidades de Cinctorres o Morella. En este último emergió el Morelladon beltrani, una nueva especie de dinosaurio ornitópodo, de la familia de los famosos Iguanodon, que habitó hace 125 millones de años.

    Tras varias semanas de excavaciones, el director del proyecto y paleontólogo Andrés Santos-Cubedo ha presentado los resultados de los trabajos llevados a cabo en los yacimientos MQ-1 y MQ-II de Portell, que ha implicado a investigadores de la Universitat Jaume I de Castellón, de la de València y del Grup Guix de Vila-real.
    “Pensábamos que podía ser un yacimiento importante desde el punto de vista patrimonial y científico y los resultados así lo confirman", ha señalado. Los resultados son los cuatro huesos de las extremidades de un dinosaurio ornitópodo así como algunas vértebras localizados en el primer yacimiento, y las vértebras y chevrones de la cola de otro ornitópodo, junto a vértebras dorsales y huesos de la cadera de este animal halladas en el segundo emplazamiento.



    Los investigadores no han podido determinar todavía a qué especie pertenecen las piezas descubiertas. “Hace apenas un mes que terminamos las excavaciones, y estamos todavía limpiando y analizando los restos”, ha explicado el director del proyecto. Pero da algunas pinceladas: ambos ejemplares eran ornitópodos, se desplazaban en posición cuadrúpeda y tenían un tamaño medio. “Medían unos seis metros de largo, desde la cabeza hasta la cola”, puntualiza.

    Ambos yacimientos, “las primeras excavaciones de dinosaurios datadas entre hace 128 y 130 millones de años", insiste este paleontólogo, fueron localizados en 2002 , pero habían permanecido intactas hasta hoy. Este año han podido excavarse con el apoyo del Ayuntamiento de Portell y el Área de Cristalografía y Mineralogía del Departamento de Ciencias Agrarias y del Medio Natural de la Universitat Jaume I Castellón. El Consistorio de Portell ha aportado una inversión de 60.000 euros que ha hecho posible la excavación, restauración y habilitación de una colección museográfica.

    Los restos se encuentran ahora mismo este pequeño municipios, donde acabarán de ser limpiados y analizados, para posteriormente trasladarse al depósito de Morella donde desde el último cuatrimestre de 2015 se custodian todos los fósiles del Els Ports. Y es que hasta esa fecha los restos paleontológicos localizados en la comarca se depositaban en diferentes instituciones de la geografía valenciana poco relacionadas con la paleontología, como el Museu de la Valltorta de Tírig, de arte rupestre, o el Instituto Valenciano de Conservación y Restauración (Ivacor).
    El alcalde de Portell, Álvaro Ferrer, ha mostrado su satisfacción por el descubrimiento, “que pone de manifiesto la importancia, por cantidad y calidad, de los yacimientos de dinosaurios de Els Ports”, aunque tanto él como los investigadores han reseñado que la comarca sigue careciendo de infraestructuras para poner en valor los hallazgos desde un punto de vista turístico. No obstante, el primer edil ha expresado su deseo de contribuir a la difusión de este patrimonio y confía en encontrar apoyo en la Generalitat y la Diputación para continuar con esta labor.




    lunes, 21 de noviembre de 2016

    Hallada una enigmática pirámide oculta en el interior del templo de Kukulcán

    Antes de que el cielo lo abandonase y cayera en el olvido, allí se adoró a los primeros dioses mayas. Oculto en el interior de la pirámide de Kukulcán, enclavada en el vasto complejo arqueológico de Chichén Itzá (Yucatán), los investigadores de la Universidad Nacional Autónoma de México se han topado con una inesperado hallazgo: una pirámide más pequeña y muy anterior a su gran hermana. El descubrimiento, un auténtico tifón al tratarse de uno de los monumentos más conocidos del planeta, retrotrae la historia espiritual de la portentosa Kukulcán a épocas muy anteriores a las que hasta ahora se manejaban.
     
    No es la primera vez que este enigmático sitio depara una sorpresa. En los años treinta ya se encontró una estructura intermedia, y en 2014 el Instituto de Geofísica de la UNAM constató que la pirámide se alza sobre un cenote de 25 metros de diámetro. Estos estanques subterráneos, nacidos de la erosión de la roca caliza, fueron para los mayas lugares sagrados, destinados en muchas ocasiones a los sacrificios humanos.
     
    Sobre ese espacio de culto, no resulta extraño que se hubiese edificado un templo. En un principio se pensó que se trataba de la gran pirámide escalonada. Pero ahora se ha descubierto que justo encima del cenote, lo que se erigió primero fue una estructura anterior y más reducida, de 10 metros de altura y una base de 12 por 18. Y que sólo con el paso del tiempo, se levantó Kukulcán. “Es como las muñecas rusas, dentro de una hallamos otra”, dice el coordinador del proyecto arqueológico, René Chávez.
     

    Esta primera construcción corresponde a la época de los llamados mayas puros, entre 550 y 800 después de Cristo. Un periodo oscuro y convulso en la península yucateca que el hallazgo puede ayudar a descifrar, sobre todo en lo referente a la evolución de Chichén Itzá, uno de los grandes centros ceremoniales de América. "Los mayas puros forman el grupo cultural original, sin apenas contacto con otras civilizaciones; es a partir del siglo VII empezaron recibir influencia de las culturas del centro de México", explica Chávez.

    La estructura primigenia, descubierta gracias a tomografía eléctrica tridimensional, mantiene intactas sus maravillas. En la parte más elevada cuenta con un adoratorio, de unos tres metros de altura, así como escalinatas, muros y columnas. También se ha detectado un área hueca que posiblemente corresponde a una marquesina derrumbada.

    Pese a la riqueza del hallazgo, los arqueólogos consideran que aún les queda mucho por estudiar. No sólo de la pequeña pirámide sino de todo Kukulcán. Pero les atenaza la falta de medios. Ahora mismo tienen más datos que capacidad en sus ordenadores y el proyecto ha tocado a su fin. "Nos falta un 40% por investigar", dice Chávez. “Es un tiempo del que se tiene muy poca información, si se pudiese seguir trabajando se aprendería mucho”, indica la arqueóloga Denisse Lorenia Argote.

    No se trata de una búsqueda baldía. Kukulcán es reflejo de una edad áurea en Mesoamérica. La expansión y fortalecimiento de la civilización maya, de la que esta pirámide fue testigo fiel, trajo consigo el esplendor arquitectónico. Los templos crecieron como nunca antes y se convirtieron en gigantescas maquinarias astronómicas, dedicadas a fines agrícolas y sagrados. Fue en ese contexto que la primera estructura quedó pequeña y, como era habitual en las culturas mesoamericanas, se edificó sobre ella una mayor y luego otra aún más grande, posiblemente entre el siglo XI y XII. Esa fue la que quedó para la historia.

    Llamada por los conquistadores El Castillo, Kukulcán no ha dejado de irradiar su fuerza desde entonces. En su exterior dispone de cuatro enormes escalinatas y un observatorio, con tantos escalones como días tiene el año. Y en su interior oculta dos escalofriantes cámaras de sacrificios. Pero su gran singularidad procede de la luz. Durante los equinoccios brinda un espectáculo único: tres horas antes del ocaso, el sol va formando una combinación de luces y sombras que recuerdan el descenso de la serpiente emplumada, de Kukulcán, el dios que llegó de poniente.

    Icono de la civilización maya, la gran pirámide, como el resto de Chichén Itzá, fue abandonada siglos antes de la llegada de los españoles. Aunque nunca se ha apagado la discusión sobre la fecha y los motivos, la historiografía tradicional sostiene que a finales del siglo XII las luchas intestinas asolaron ese espacio sagrado. Fue entonces cuando Kukulcán quedó vacía de ofrendas. La selva no tardó en cubrirla de olvido.




    viernes, 18 de noviembre de 2016

    Hallado un enterramiento junto al templo del faraón Tutmosis III, en Luxor

    Mientras en Egipto la atención mediática se centra en los misteriosos espacios desconocidos de la Gran Pirámide y en la tumba de Tutankamón, sin que acabe de hacerse luz sobre ellos, el paciente y a menudo silencioso trabajo de los arqueólogos continúa en los yacimientos que se extienden por todo el país. Esa labor meticulosa produce descubrimientos que hacen avanzar el conocimiento científico del Antiguo Egipto y a veces también hallazgos espectaculares. Es el caso del enterramiento hallado por la misión que dirige la egiptóloga sevillana Myriam Seco en el yacimiento del templo funerario de Tutmosis III en la gran necrópolis tebana, en la orilla oeste del Nilo en Luxor. 

    En el exterior del muro perimetral del templo del poderoso faraón guerrero (conocido como “el Napoleón egipcio”), en la zona sur, los arqueólogos han excavado en un pozo de poca profundidad un nicho que albergaba un sarcófago de madera en cuyo interior se encontraba la momia dentro de un hermoso cartonaje antropomorfo, un ataúd de cartón pintado. El sarcófago, atacado por las termitas, presentaba graves daños en su parte central y no ha podido ser recuperado en su totalidad, ha explicado a este diario desde Luxor Myriam Seco. Sin embargo, el cartonaje “se encuentra en buen estado de conservación y permite observar bellas imágenes dotadas de un impresionante colorido”.

    Los científicos han identificado en el cartonaje y en los restos del sarcófago el nombre y el título del personaje que fue enterrado: el funcionario Amon Renef, Sirviente de la Casa Real. Estudios preliminares sitúan el enterramiento a comienzos del Tercer Periodo Intermedio, en torno a los siglos XI o X antes de Cristo.

    Entre los elementos religiosos y simbólicos que presenta el ataúd de cartonaje policromado figuran el disco solar y la cobra, las diosas protectoras Isis y Neftis con las alas desplegadas, los cuatro hijos de Horus, que custodiaban las vísceras del difunto, y halcones protectores con las alas también desplegadas.

    En cuanto a la momia, “la estudiaremos la semana próxima con escáner y rayos X para identificar sus rasgos físicos y tratar de dilucidar la causa de la muerte, así como determinar si lleva joyas y amuletos”. El enterramiento no incluía más ajuar que el sarcófago de madera y el cartonaje policromado.

    El hallazgo se enmarca en la novena campaña de trabajos en el templo de Tutmosis III que persigue el doble objetivo de rehabilitar el recinto –dejado de la mano de Dios durante mucho tiempo- para hacerlo inteligible y mostrar su esplendor original, y excavar el área, que está llena de tumbas de pozo correspondientes a diferentes periodos.


    “Sabíamos que el templo fue construido sobre una necrópolis anterior, del Reino Medio, con gente de alto rango social”, ha explicado Seco. “hace dos años encontramos otra necrópolis junto al muro norte, correspondiente a gente humilde, también anterior a la edificación del templo. Y al final de la temporada pasada, al oeste del recinto, dos tumbas de época tardía. Ahora aparece esto, al sur, que demuestra que una vez el templo quedó abandonado y en ruinas y se siguió usando como necrópolis”.

    El yacimiento, subraya Seco, ha demostrado, como se ve, poseer una riqueza arqueológica extraordinaria, que abarca un arco cronológico superior a los 1500 años y aporta materiales e informaciones de las dinastías XI, XII, XVIII y XIX, así como de principios del Tercer Periodo Intermedio y la Época Baja. La misión, fruto de la cooperación entre el Ministerio de Antigüedades Egipcio y la Academia de Bellas Artes Santa Isabel de Hungría de Sevilla, la financian la Fundación Botín, el Banco de Santander, Cemex y Cajasol.

    Sobre la situación actual en Luxor, Myriam Seco dice que parece mejorar el turismo. “Se mueve algo, y hay más esperanza. Vemos pasar más autocares”. En cuanto a las misteriosas cámaras secretas de la tumba de Tutankamón –en el Valle de los Reyes, cerca de donde trabaja la egiptóloga-, “no parece haber novedades, la investigación está paralizada, pero dará que hablar”.