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    martes, 6 de diciembre de 2016

    Hallado un puñal posiblemente anterior al siglo IV antes de Cristo en A Lanzada

    El yacimiento arqueológico de A Lanzada (Sanxenxo) va desprendiendo cada día de excavación pistas nuevas que muchas veces, en lugar de confirmar el relato de la historia que van tratando de componer los arqueólogos, obliga a borrar, reinterpretar y reescribir. El último hallazgo inesperado es un puñal que los expertos creen que puede datar al menos del siglo IV antes de Cristo pero que podría ser mucho más antiguo (incluso del siglo VIII antes de esta era). Es una pieza espectacular, de 33 centímetros de largo, que el propio director de los trabajos, el arqueólogo de la Diputación de Pontevedra, Rafael Rodríguez, describe como "una reliquia; un objeto especial, impactante".

    Entre las hipótesis que se manejan, están la de que se trate de un arma común entre una Edad de Hierro muy temprana y la Edad de Bronce, y la de que sea una pieza mucho más exótica, vinculada a pueblos del Mediterráneo oriental. No sería extraño, en un yacimiento cuajado de cerámicas y objetos relacionados con otras culturas de aquel mar que están demostrando que en este tramo de la costa atlántica había actividad marítima y se llevaban a cabo intensos intercambios comerciales desde mucho antes de la llegada de los romanos. Los arqueólogos que trabajan desde 2010 en este yacimiento que ya trajo de cabeza a Filgueira Valverde (centrado, sobre todo, en la parte de la necrópolis) a mediados del siglo pasado han apodado el sitio como "El Corte Inglés", por la variedad y cantidad de vestigios hallados.



    Estos restos revelan que al menos tres y cuatro siglos antes de la romanización Galicia ya estaba presente en el mundo y se relacionaba con otras civilizaciones avanzadas. Junto a los objetos procedentes de diferentes culturas mediterráneas, hace seis años también se excavó uno de los recintos más importantes del conjunto: una fábrica de salsas y salazón datada entre los siglos III y II antes de Cristo. Este año, la campaña que costea la Diputación estaba prevista inicialmente hasta octubre, pero están siendo tantos los descubrimientos ("casi a diario" aparece algo, ha dicho hoy la presidenta del organismo, Carmela Silva) que al final se ha decidido seguir con la excavación hasta enero.

    Según se informó hoy, el puñal hallado en este yacimiento situado junto a la ermita de A Lanzada apareció ayer en un estrato de terreno correspondiente al siglo II antes de Cristo. Todavía hay que concretar su tipología, su composición. Se cree que estaba ahí, con otros elementos de época diferente, porque podría tratarse ya entonces de un objeto antiguo que tendría un uso ritual.
    Desde el verano, el Campo da Lanzada no ha cesado de dar sorpresas. Se han hallado diversos recintos, construcciones todavía sin interpretar, una villa romana que se considera muy temprana, un supuesto secadero de pescado y 15 esqueletos, 14 humanos y uno de perro. Once de ellos son de niñas y niños muy pequeños y han aparecido todos juntos, sepultados bajo la arena en la misma zona, formando un enterramiento infantil muy singular. Las dataciones de Carbono 14 llevadas a cabo en un laboratorio de Estados Unidos (Beta Analytics de Miami) revelaron que las esquirlas de hueso enviadas por el equipo para analizar pertenecían a los siglos I y II después de Cristo.



    En otra zona diferente a la ocupada por los bebés, fueron halladas tres osamentas adultas. Una, femenina, fue bautizada por los arqueólogos como Cornelia, porque era el nombre que sonaba "más romano" de todos los del santoral de aquel día en que apareció. El esqueleto, con signos de haber llevado una vida de duros trabajos y haber sufrido una dolorosa agonía, se correspondía con el de una mujer en la treintena. En la arena todavía podía apreciarse la impronta de la caja de madera en la que había sido enterrada, sin ajuar, y fueron hallados algunos clavos del féretro. Los otros dos esqueletos adultos estaban próximos a ella y sepultados de igual forma.

    En Miami, los primeros resultados sobre Cornelia contradijeron la teoría de que se tratase de una habitante del siglo I después de Cristo, como sí resultaron ser los niños. El Carbono 14 la situó en el siglo V. Pero el equipo de investigadores no se quedó conforme. La pieza no encaja en este escenario, y menos cuando se sabe que el enterramiento estaba situado en un nivel inferior a un concheiro del siglo II antes de Cristo. Sospechan que su dieta, basada en el pescado y el marisco, con exceso de colágeno, pudo alterar el resultado, o que en la manipulación la prueba pudo ser contaminada. Por eso, la semana pasada Rafael Rodríguez volvió a enviar al laboratorio americano nuevas muestras de Cornelia y de los otros adultos. Tiene la convicción de que, bastante antes de navidad, vendrán de vuelta unos resultados totalmente diferentes que sí ayudarán a componer el difícil puzzle de A Lanzada.







    lunes, 5 de diciembre de 2016

    Descubierta una ciudad egipcia de más de 5.000 años

    Un grupo de arqueólogos ha descubierto una ciudad y un cementerio en Egipto de hace más de 5.300 años, según ha informado este miércoles el Ministerio de Antigüedades del país. Las ruinas de este asentamiento se encuentran a unos 400 metros del templo de Seti, en la ciudad de Abydos, uno de los principales centros políticos del antiguo Egipto. 

    El grupo de arqueólogos egipcios ha hallado allí cabañas, restos de cerámicas y algunas herramientas de piedra. Han desenterrado, además, 15 sepulcros grandes. "Las tumbas descubiertas, en algunos casos, son más grandes que las de los reyes en Abydos que datan de la Primera Dinastía. Esto demuestra que las personas enterradas allí eran importantes, así como su alta posición social durante esta era temprana de la historia del antiguo Egipto", ha explicado el ministro de Antigüedades, Mahmoud Afifi. La ciudad estaba habitada probablemente por altos funcionarios y constructores de sepulcros, ha concluido.







    Pronto gigantes en la tierra

    Gigantes mito o realidad








    lunes, 28 de noviembre de 2016

    Encuentran en Portell, Castellón, restos de dos dinosaurios de hace 130 millones de años

    El subsuelo de la provincia de Castellón sigue arrojando joyas paleontológicas como las presentadas este jueves en la Diputación castellonense. Huesos de cadera, extremidades y vértebras de al menos dos dinosaurios integran el último hallazgo de relevancia. Esta vez en el pequeño municipio de Portell, y que destacan por ser los más antiguos de cuantos han sido localizados hasta la fecha en los diferentes yacimientos de la provincia -concentrados mayoritariamente en Els Ports-, y ya van 7.000. Esta es la cifra de restos fósiles de vertebrados mesozoicos que han salido a la luz en los últimos años en los 45 yacimientos explorados en esta comarca de interior al norte de la provincia de Castellón.
     Con 130 millones de años de antigüedad, los fósiles de Portell superan a los restos localizados en otros yacimientos de renombre, como los de las vecinas localidades de Cinctorres o Morella. En este último emergió el Morelladon beltrani, una nueva especie de dinosaurio ornitópodo, de la familia de los famosos Iguanodon, que habitó hace 125 millones de años.

    Tras varias semanas de excavaciones, el director del proyecto y paleontólogo Andrés Santos-Cubedo ha presentado los resultados de los trabajos llevados a cabo en los yacimientos MQ-1 y MQ-II de Portell, que ha implicado a investigadores de la Universitat Jaume I de Castellón, de la de València y del Grup Guix de Vila-real.
    “Pensábamos que podía ser un yacimiento importante desde el punto de vista patrimonial y científico y los resultados así lo confirman", ha señalado. Los resultados son los cuatro huesos de las extremidades de un dinosaurio ornitópodo así como algunas vértebras localizados en el primer yacimiento, y las vértebras y chevrones de la cola de otro ornitópodo, junto a vértebras dorsales y huesos de la cadera de este animal halladas en el segundo emplazamiento.



    Los investigadores no han podido determinar todavía a qué especie pertenecen las piezas descubiertas. “Hace apenas un mes que terminamos las excavaciones, y estamos todavía limpiando y analizando los restos”, ha explicado el director del proyecto. Pero da algunas pinceladas: ambos ejemplares eran ornitópodos, se desplazaban en posición cuadrúpeda y tenían un tamaño medio. “Medían unos seis metros de largo, desde la cabeza hasta la cola”, puntualiza.

    Ambos yacimientos, “las primeras excavaciones de dinosaurios datadas entre hace 128 y 130 millones de años", insiste este paleontólogo, fueron localizados en 2002 , pero habían permanecido intactas hasta hoy. Este año han podido excavarse con el apoyo del Ayuntamiento de Portell y el Área de Cristalografía y Mineralogía del Departamento de Ciencias Agrarias y del Medio Natural de la Universitat Jaume I Castellón. El Consistorio de Portell ha aportado una inversión de 60.000 euros que ha hecho posible la excavación, restauración y habilitación de una colección museográfica.

    Los restos se encuentran ahora mismo este pequeño municipios, donde acabarán de ser limpiados y analizados, para posteriormente trasladarse al depósito de Morella donde desde el último cuatrimestre de 2015 se custodian todos los fósiles del Els Ports. Y es que hasta esa fecha los restos paleontológicos localizados en la comarca se depositaban en diferentes instituciones de la geografía valenciana poco relacionadas con la paleontología, como el Museu de la Valltorta de Tírig, de arte rupestre, o el Instituto Valenciano de Conservación y Restauración (Ivacor).
    El alcalde de Portell, Álvaro Ferrer, ha mostrado su satisfacción por el descubrimiento, “que pone de manifiesto la importancia, por cantidad y calidad, de los yacimientos de dinosaurios de Els Ports”, aunque tanto él como los investigadores han reseñado que la comarca sigue careciendo de infraestructuras para poner en valor los hallazgos desde un punto de vista turístico. No obstante, el primer edil ha expresado su deseo de contribuir a la difusión de este patrimonio y confía en encontrar apoyo en la Generalitat y la Diputación para continuar con esta labor.




    lunes, 21 de noviembre de 2016

    Hallada una enigmática pirámide oculta en el interior del templo de Kukulcán

    Antes de que el cielo lo abandonase y cayera en el olvido, allí se adoró a los primeros dioses mayas. Oculto en el interior de la pirámide de Kukulcán, enclavada en el vasto complejo arqueológico de Chichén Itzá (Yucatán), los investigadores de la Universidad Nacional Autónoma de México se han topado con una inesperado hallazgo: una pirámide más pequeña y muy anterior a su gran hermana. El descubrimiento, un auténtico tifón al tratarse de uno de los monumentos más conocidos del planeta, retrotrae la historia espiritual de la portentosa Kukulcán a épocas muy anteriores a las que hasta ahora se manejaban.
     
    No es la primera vez que este enigmático sitio depara una sorpresa. En los años treinta ya se encontró una estructura intermedia, y en 2014 el Instituto de Geofísica de la UNAM constató que la pirámide se alza sobre un cenote de 25 metros de diámetro. Estos estanques subterráneos, nacidos de la erosión de la roca caliza, fueron para los mayas lugares sagrados, destinados en muchas ocasiones a los sacrificios humanos.
     
    Sobre ese espacio de culto, no resulta extraño que se hubiese edificado un templo. En un principio se pensó que se trataba de la gran pirámide escalonada. Pero ahora se ha descubierto que justo encima del cenote, lo que se erigió primero fue una estructura anterior y más reducida, de 10 metros de altura y una base de 12 por 18. Y que sólo con el paso del tiempo, se levantó Kukulcán. “Es como las muñecas rusas, dentro de una hallamos otra”, dice el coordinador del proyecto arqueológico, René Chávez.
     

    Esta primera construcción corresponde a la época de los llamados mayas puros, entre 550 y 800 después de Cristo. Un periodo oscuro y convulso en la península yucateca que el hallazgo puede ayudar a descifrar, sobre todo en lo referente a la evolución de Chichén Itzá, uno de los grandes centros ceremoniales de América. "Los mayas puros forman el grupo cultural original, sin apenas contacto con otras civilizaciones; es a partir del siglo VII empezaron recibir influencia de las culturas del centro de México", explica Chávez.

    La estructura primigenia, descubierta gracias a tomografía eléctrica tridimensional, mantiene intactas sus maravillas. En la parte más elevada cuenta con un adoratorio, de unos tres metros de altura, así como escalinatas, muros y columnas. También se ha detectado un área hueca que posiblemente corresponde a una marquesina derrumbada.

    Pese a la riqueza del hallazgo, los arqueólogos consideran que aún les queda mucho por estudiar. No sólo de la pequeña pirámide sino de todo Kukulcán. Pero les atenaza la falta de medios. Ahora mismo tienen más datos que capacidad en sus ordenadores y el proyecto ha tocado a su fin. "Nos falta un 40% por investigar", dice Chávez. “Es un tiempo del que se tiene muy poca información, si se pudiese seguir trabajando se aprendería mucho”, indica la arqueóloga Denisse Lorenia Argote.

    No se trata de una búsqueda baldía. Kukulcán es reflejo de una edad áurea en Mesoamérica. La expansión y fortalecimiento de la civilización maya, de la que esta pirámide fue testigo fiel, trajo consigo el esplendor arquitectónico. Los templos crecieron como nunca antes y se convirtieron en gigantescas maquinarias astronómicas, dedicadas a fines agrícolas y sagrados. Fue en ese contexto que la primera estructura quedó pequeña y, como era habitual en las culturas mesoamericanas, se edificó sobre ella una mayor y luego otra aún más grande, posiblemente entre el siglo XI y XII. Esa fue la que quedó para la historia.

    Llamada por los conquistadores El Castillo, Kukulcán no ha dejado de irradiar su fuerza desde entonces. En su exterior dispone de cuatro enormes escalinatas y un observatorio, con tantos escalones como días tiene el año. Y en su interior oculta dos escalofriantes cámaras de sacrificios. Pero su gran singularidad procede de la luz. Durante los equinoccios brinda un espectáculo único: tres horas antes del ocaso, el sol va formando una combinación de luces y sombras que recuerdan el descenso de la serpiente emplumada, de Kukulcán, el dios que llegó de poniente.

    Icono de la civilización maya, la gran pirámide, como el resto de Chichén Itzá, fue abandonada siglos antes de la llegada de los españoles. Aunque nunca se ha apagado la discusión sobre la fecha y los motivos, la historiografía tradicional sostiene que a finales del siglo XII las luchas intestinas asolaron ese espacio sagrado. Fue entonces cuando Kukulcán quedó vacía de ofrendas. La selva no tardó en cubrirla de olvido.




    viernes, 18 de noviembre de 2016

    Hallado un enterramiento junto al templo del faraón Tutmosis III, en Luxor

    Mientras en Egipto la atención mediática se centra en los misteriosos espacios desconocidos de la Gran Pirámide y en la tumba de Tutankamón, sin que acabe de hacerse luz sobre ellos, el paciente y a menudo silencioso trabajo de los arqueólogos continúa en los yacimientos que se extienden por todo el país. Esa labor meticulosa produce descubrimientos que hacen avanzar el conocimiento científico del Antiguo Egipto y a veces también hallazgos espectaculares. Es el caso del enterramiento hallado por la misión que dirige la egiptóloga sevillana Myriam Seco en el yacimiento del templo funerario de Tutmosis III en la gran necrópolis tebana, en la orilla oeste del Nilo en Luxor. 

    En el exterior del muro perimetral del templo del poderoso faraón guerrero (conocido como “el Napoleón egipcio”), en la zona sur, los arqueólogos han excavado en un pozo de poca profundidad un nicho que albergaba un sarcófago de madera en cuyo interior se encontraba la momia dentro de un hermoso cartonaje antropomorfo, un ataúd de cartón pintado. El sarcófago, atacado por las termitas, presentaba graves daños en su parte central y no ha podido ser recuperado en su totalidad, ha explicado a este diario desde Luxor Myriam Seco. Sin embargo, el cartonaje “se encuentra en buen estado de conservación y permite observar bellas imágenes dotadas de un impresionante colorido”.

    Los científicos han identificado en el cartonaje y en los restos del sarcófago el nombre y el título del personaje que fue enterrado: el funcionario Amon Renef, Sirviente de la Casa Real. Estudios preliminares sitúan el enterramiento a comienzos del Tercer Periodo Intermedio, en torno a los siglos XI o X antes de Cristo.

    Entre los elementos religiosos y simbólicos que presenta el ataúd de cartonaje policromado figuran el disco solar y la cobra, las diosas protectoras Isis y Neftis con las alas desplegadas, los cuatro hijos de Horus, que custodiaban las vísceras del difunto, y halcones protectores con las alas también desplegadas.

    En cuanto a la momia, “la estudiaremos la semana próxima con escáner y rayos X para identificar sus rasgos físicos y tratar de dilucidar la causa de la muerte, así como determinar si lleva joyas y amuletos”. El enterramiento no incluía más ajuar que el sarcófago de madera y el cartonaje policromado.

    El hallazgo se enmarca en la novena campaña de trabajos en el templo de Tutmosis III que persigue el doble objetivo de rehabilitar el recinto –dejado de la mano de Dios durante mucho tiempo- para hacerlo inteligible y mostrar su esplendor original, y excavar el área, que está llena de tumbas de pozo correspondientes a diferentes periodos.


    “Sabíamos que el templo fue construido sobre una necrópolis anterior, del Reino Medio, con gente de alto rango social”, ha explicado Seco. “hace dos años encontramos otra necrópolis junto al muro norte, correspondiente a gente humilde, también anterior a la edificación del templo. Y al final de la temporada pasada, al oeste del recinto, dos tumbas de época tardía. Ahora aparece esto, al sur, que demuestra que una vez el templo quedó abandonado y en ruinas y se siguió usando como necrópolis”.

    El yacimiento, subraya Seco, ha demostrado, como se ve, poseer una riqueza arqueológica extraordinaria, que abarca un arco cronológico superior a los 1500 años y aporta materiales e informaciones de las dinastías XI, XII, XVIII y XIX, así como de principios del Tercer Periodo Intermedio y la Época Baja. La misión, fruto de la cooperación entre el Ministerio de Antigüedades Egipcio y la Academia de Bellas Artes Santa Isabel de Hungría de Sevilla, la financian la Fundación Botín, el Banco de Santander, Cemex y Cajasol.

    Sobre la situación actual en Luxor, Myriam Seco dice que parece mejorar el turismo. “Se mueve algo, y hay más esperanza. Vemos pasar más autocares”. En cuanto a las misteriosas cámaras secretas de la tumba de Tutankamón –en el Valle de los Reyes, cerca de donde trabaja la egiptóloga-, “no parece haber novedades, la investigación está paralizada, pero dará que hablar”.




    jueves, 17 de noviembre de 2016

    Los secretos de Ötzi, ‘el hombre de los hielos’

    Nadie imaginaba que una excursión alpina iba a transformar la imagen que los europeos tenemos de nosotros mismos; que lo que parecía el cuerpo de un excursionista muerto pocos inviernos antes iba a convertirse en la ventana más interminable a la prehistoria. Veinticinco años después de su descubrimiento casual, Ötzi, el hombre de los hielos que vivió hace 5.300 años y que ha llegado hasta nosotros en un increíble estado de conservación, sigue siendo una mina de datos y se ha confirmado como uno de los grandes hallazgos arqueológicos, a la altura de la tumba de Tutankamón o de las pinturas de la cueva de Chauvet. Fernand Braudel, el gran historiador francés, escribe al principio de El Mediterráneo y el mundo mediterráneo en la época de Felipe II: "Desgraciadamente, o tal vez afortunadamente, nuestro oficio no disfruta de la admirable flexibilidad de la novela". Los historiadores tienen que ceñirse a los hechos, o al menos deberían intentarlo: Ötzi (su nombre viene del macizo de Ötztal, donde fue descubierto) ofrecía un cargamento tan nutrido de descubrimientos que es imposible que no transformen el pasado. Han iluminado el momento crucial de la humanidad: el neolítico, cuando dejamos de ser nómadas recolectores para convertirnos en agricultores y ganaderos. El hombre de los hielos vivió justamente la culminación de ese proceso, que arrancó hace unos 9.000 años. 
     
     
    El Museo Arqueológico de Tirol del Sur, en Bolzano (Italia), dedicado a la momia y a los objetos que portaba en el momento de su muerte, organizó recientemente un congreso que reunió a expertos de todo el mundo para intercambiar datos sobre los últimos descubrimientos en torno a Ötzi —que van desde el origen de la bacteria que provoca las úlceras hasta el tipo de armamento de la época o la alimentación—, pero sobre todo realizó un encargo insólito: pidió a un policía que resolviese el crimen más antiguo del que tenemos noticia: el asesinato del hombre de los hielos. Se anunció allí también un hallazgo sorprendente: el hacha de cobre que Ötzi portaba provenía de un lugar lejano, de Toscana.
     
     Este descubrimiento abre un misterioso mundo de intercambios comerciales y de viajes en un continente cuya población todavía se estaba formando con grandes migraciones y donde los desplazamientos tenían que ser muy difíciles. Gilberto Artioli, miembro del grupo de investigación arqueometalúrgico de la Universidad de Padua (Ötzi ha congregado a su alrededor a especialistas de las disciplinas más diversas), explica el hallazgo: "Analizamos las proporciones de isótopos en el metal de cobre del hacha y nos encontramos con que su origen está en Toscana. Aunque es imposible saber si el metal en bruto llegó hasta los Alpes y luego se convirtió en un hacha o la propia hacha fabricada había viajado desde el centro de Italia a los Alpes, los resultados indican que se produjeron intercambios directos entre las dos regiones en el cuarto milenio antes de Cristo. Es algo inesperado".
     
    El crimen
     
     
    En cuanto al crimen, los científicos tardaron casi diez años en encontrar el motivo de su muerte. Paul Gotsner, radiólogo del hospital de Bolzano, localizó en julio de 2001 una punta de flecha en el hombro izquierdo de la momia, una herida mortal que le paralizó el brazo (de ahí la extraña postura con la extremidad extendida en la que fue descubierto) y que provocó que muriera desangrado. Con motivo del aniversario, el museo encargó una investigación al inspector de la policía de Múnich Alexander Horn, una celebridad en Alemania como experto en trazar perfiles de sospechosos.

    Horn actuó como un policía y, aunque llegaba relativamente tarde a unos hechos que habían ocurrido hace cinco milenios, entrevistó a todos aquellos que habían tenido relación con la momia (no como sospechosos, claro está, sino como testigos) y examinó todas las circunstancias, así como la escena del crimen. Su conclusión es que fue asesinado a larga distancia, seguramente por venganza, ya que el o los asesinos le dejaron con todas sus pertenencias, incluso con su valiosa hacha. El hecho de que acabase de ingerir una buena comida a base de cabra montesa podría indicar que no esperaba un ataque; que tuviese una herida reciente en la mano era un signo de que había salido victorioso de una pelea, y que la flecha le entrase por la espalda es un indicio de que se trató de un disparo a traición.

    Pero, al igual que cada dato sobre Ötzi aporta una cantidad inmensa de información, cada descubrimiento abre nuevas preguntas. "Sabemos mucho sobre el hombre de hielo, pero todavía quedan muchas cosas que ignoramos", responde por correo electrónico Albert Zink, director científico del museo. "No tenemos la más leve idea de quién le mató o por qué fue asesinado. ¿Estaba solo o con alguien? ¿Fue atacado por una persona o por un grupo? Tal vez una campaña de excavaciones en el lugar donde fue encontrado [un terreno rocoso de glaciares a 3.150 metros de altura en mitad de los Alpes, entre Austria e Italia] podría arrojar más evidencias. También si consiguiésemos extraer la punta de flecha sin dañar la momia podríamos lograr más información", prosigue.


    Sin embargo, todo lo relacionado con Ötzi es una mina. Por ejemplo, tanto su ropa como los alimentos que ingirió mezclan animales y plantas salvajes con domesticados; su gorro es de piel de oso, pero para fabricar su equipo también utilizó buey. Ötzi ya estaba sedentarizado, pero se encontraba justo en la frontera porque, por ejemplo, todavía era intolerante a la lactosa (su cuerpo no podía digerir la leche de animales que habían sido domesticados seguramente en época reciente).

    Otro de los asistentes al congreso fue Manuel Lizarralde, profesor de Etnobotánica en el Connecticut College y experto en arcos antiguos, que ha reproducido y analizado hasta el más mínimo detalle esta arma de Ötzi, que estaba inacabada. "El diseño es considerado uno de los mejores y sus dimensiones indican que las flechas podrían ser lanzadas hasta 180 metros de distancia y a una velocidad de 50 metros por segundo", relata Lizarralde, quien señala que podría haber sido un instrumento "tanto de caza como de guerra".

    Este hombre de los hielos ha sido sometido a un análisis pormenorizado: tenía entre 40 y 50 años, medía 1,60 metros y pesaba entre 50 y 60 kilos, padecía numerosas enfermedades, tenía el cuerpo tatuado y su grupo sanguíneo era Cero positivo. Su linaje materno se ha perdido, pero el paterno (el cromosoma Y) se puede encontrar en Cerdeña. Eso no quiere decir que proviniese de la isla mediterránea, pero muestra, como el origen toscano del metal de su hacha, la complejidad de los movimientos de población en Europa en la prehistoria. Ötzi nos ofrece un retrato de seres humanos perfectamente adaptados a su entorno, extraordinariamente inteligentes en el manejo de los recursos que tenían, y que, sobre todo, se movían de un lugar a otro. De hecho, ¿qué hacía Ötzi a 3.150 metros de altura? Otra pregunta sin respuesta. Que los científicos hayan extraído tanta información de un solo individuo nos muestra también la enormidad de lo que desconocemos.